iqpa6.jpg

«La planta de Asturias se encuentra en uno de sus mejores momentos»

«Hay que centrar los esfuerzos en impulsar la industria, pensando en una transición energética bien planeada, equilibrada y justa»

 

NOELIA A. ERAUSQUIN.

Asturias es la cuna de la aspirina. De la planta que tiene Bayer en Lada (Langreo) sale todo el ácido acetilsalicílico que emplea el gigante alemán en la producción de este medicamento para todo el mundo, además de clotrimazol, el principio activo del antimicótico Canesten. Desde hace tres años, esta factoría, con un centenar de empleados -150 si se incluyen los de subcontratas-, está dirigida por Jorge Álvarez (Oviedo, 1969). Doctor en Ingeniería Química -cumple mañana 50 años-, nació «justo para ver despegar al día siguiente el Apolo XI, en el cual también viajaba aspirina», que además de conquistar medio mundo, viajó a la Luna, presume.

 

-¿En qué momento se encuentra la planta de Bayer en Asturias?

-Se encuentra en uno de los mejores momentos de su ya larga historia. Está consolidada como uno de los cuatro centros de producción de principios activos de Bayer, enfocada al mercado mundial y es muy reconocida dentro del grupo por su eficiencia, calidad y fiabilidad.

 

-¿Qué previsiones tienen para este año y el próximo?

-Tanto en el año actual como en 2020 las previsiones de producción son similares a años anteriores, con ligeros crecimientos de la demanda de ácido acetilsalicílico. Las inversiones de este año 2019 marchan según lo previsto, con mejoras de los procesos productivos, nuevos equipos y remodelación del antiguo edificio de oficinas. En el año 2020 están previstas nuevas inversiones que se darán a conocer en su momento.

-¿Les afecta el anuncio de la puesta en venta de la línea de Animal Health?

-Por lo que respecta a nuestra planta, las previsiones de producción en esta línea continúan en valores similares a años anteriores.

 

-¿Cómo se lleva estar en una región tan periférica y suministrar un producto a todo el planeta?

-La ubicación original de esta planta en Asturias está relacionada con la obtención de las materias primas a partir del carbón. Por eso la planta se construyó en una comarca minera.Esto ya no es un hecho diferencial, pues las materias primas se compran fuera, pero el conocimiento de la fabricación de ácido acetilsalicílico lo tenemos aquí. La localización no supone un hándicap, pero como asturiano, tal vez la única parte en la que podríamos mejorar es en las conexiones aéreas que hacen que los viajes a Alemania, o bien las visitas que recibimos de colegas de todo el mundo, sean largos y complicados, pero aún con todo, nuestro trabajo es referencia para la organización.

 

-Con el fin de la actividad minera, la térmica de Lada con fecha de caducidad... ¿Se quedan como única gran referencia económica de la zona?

-La cuenca minera se ha visto afectada por la evolución de la minería, y esto ha impactado fuertemente en su actividad económica y social. Pero somos una tierra fuerte que ha ido evolucionando. En nuestro caso, llevamos 77 años en Langreo y la apuesta de Bayer por esta planta es firme y continuada, como lo demuestran las inversiones constantes que realizamos año tras año. Este año Bayer celebra su 120 aniversario en España y espero que la planta de Asturias llegue también a ese número, al menos trabajamos cada día para ello.

 

-¿Qué efecto tractor pueden ejercer?

-Somos referente en la región, pero siendo realistas, representamos un sector reducido, que dudo que pueda empujar de forma tan relevante como el metal o la siderurgia. Lo que sí somos es un buen ejemplo de cómo desde Asturias se puede estar presente en un sector tan innovador como el farmacéutico, se puede fabricar y exportar para todo el mundo un producto tan conocido, que se vende en más de 140 países, y se puede competir con calidad, servicio fiable y eficiencia operativa. Con nuestra producción de un solo día se pueden fabricar más de 20 millones de comprimidos. Esto nos llena de orgullo y nos motiva para seguir trabajando.

 

-¿Es la planta asturiana demasiado dependiente de un solo producto?

-La dependencia ha estado ahí siempre, desde los inicios, en el año 1942. Nuestro producto principal es el ingrediente activo de aspirina, pero a lo largo de la historia, al igual que en la actualidad, se han fabricado otros principios activos que también son importantes. Siempre estamos atentos a la posibilidad de traer nuevos productos que encajen tecnológicamente y completen la capacidad libre que todavía tenemos.

-¿Podría llegar a fabricarse en Asturias un medicamento completo?

-La tecnología y diseño de plantas de principios activos y plantas de producto final son muy diferentes. Es muy complicado hacer ambas actividades en una misma planta.

-¿Les afecta la descarbonización?

-La historia de nuestra planta de Langreo no se entiende sin el carbón, pero la realidad hoy en día es muy diferente y la descarbonización no tiene una incidencia directa, más allá del previsible impacto sobre el mercado eléctrico en cuanto a generación, suministro y precio de la energía.

 

-Precisamente, el alto precio de la energía es uno de los aspectos que más critica la industria en España. ¿Cómo les afecta?

-En nuestro caso, al no ser una industria electrointensiva, el impacto no es tan relevante como para otras industrias de Asturias.

 

-¿Cómo evoluciona el sector farmacéutico?

-Con una población mundial en aumento y una creciente población de edad avanzada, la industria farmacéutica seguirá jugando un papel fundamental. Aspirina es un buen ejemplo de como la tradición no está reñida con el avance, y siendo un producto centenario tiene un gran futuro por delante. Más allá de eso, la innovación también nos vendrá de la mano de la medicina predictiva y de fármacos cada vez más personalizados, también de la digitalización y la aplicación de nuevas tecnologías.

 

-La patronal asturiana se queja de que no hay personal formado para las necesidades de las compañías. ¿Notan ustedes esa falta de personal cualificado?

-En los sectores en los que operamos y especialmente en la industria farmacéutica innovadora, tenemos la suerte de tener un perfil de talento de elevada cualificación, pero también es verdad que este hecho está muy por encima de la media industrial. Sí que notamos que hay ciertas lagunas en la cualificación del personal que se necesita y esto ha de ser suplido por una intensa formación interna. Pero por nuestro tamaño y por la escasa rotación de personal, esta cuestión no es tan importante.

 

-Falta aún que se formen los gobiernos regional y central. ¿Qué les pediría?

-Asturias es una tierra fuertemente comprometida y trabajadora y tenemos el orgullo de ser ejemplo de cómo nuestro trabajo puede ser reconocido en todo el mundo. No obstante y mirando al futuro y a los retos a los que se enfrenta la industria, creo que es justo centrar los esfuerzos en una estrategia clara que la impulse y, pensando en Asturias, una transición energética bien planeada, equilibrada y justa, que asegure nuevas oportunidades de negocio y que establezca un marco energético competitivo.

 

Fuente: El Comercio

 

Centro Científico-Tecnológico · Campus de El Cristo · c/ Julián Claveria s/n. 33006 Oviedo · Tlf.: 660 34 90 88

© 2019 Todos los derechos reservados


 

 

Proyecto subvencionado por la Unión Europea e IDEPA : Metodología para la elaboración de auditorías energéticas en la industria de procesos. Experiencias y buenas prácticas
Objetivo: Elaboración de una guía metodológica para la realización de auditorías energéticas que sirva de documento de referencia para el análisis de las medidas de ahorro energético en el sector industrial de la región. Acompañada de casos y ejemplos prácticos de las empresas del Clúster cuya experiencia y actuaciones servirán de modelo y guía para otras empresas.

proyecto subvencionado 2017

 

Nuestra página web utiliza cookies para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de análisis. Al continuar con tu navegación entendemos que das tu consentimiento a nuestra política de cookies. Ver política de cookies